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martes, 5 de julio de 2016

El Gran Incendio Parte 4: ¿COMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ? (ALGUNAS CLAVES Y REFLEXIONES)

Bonjour, bon dia, Buenos días

Según las fechas y la temperatura, ya estamos en Verano. Y las noticias se suceden. Ya tenemos resultados de la Comisión de Investigación... y contra-resultados. Se ve que toda esta investigación y sus conclusiones no han gustado a todo el mundo. Ya hablaremos de ello en otra ocasión.

Mientras tanto una ruta BTT ha recorrido algunas de las nuevas pistas lo que me ha servido para recorrerla yo también y ver los cimientos de lo que serán las futuras instalaciones de la Fundación "Phi". Las piscinas ya están a tope, con especial de radio incluido (Onda Cero estuvo en Hoyos el Sábado pasado). Una emisión más bien centrada en el turismo y en poco más...


Bueno, si me seguís ya sabréis lo que pienso del turismo de masas trasladado a las Piscinas Naturales. Y si no, seguir leyendo.

Volvamos con "El Gran Incendio" y en este capítulo vamos a intentar reflexionar.

Y es que con todo lo dicho hasta merece la pena pararse a pensar y concretar algunos puntos clave que han llevado a que se produjera el Gran Incendio Forestal de agosto de 2015. No están por orden de importancia ya que todos influyen en mayor o menor medida.

1. En primer lugar hablamos ya de la situación socio-económica de Sierra de Gata.
Y es que esta situación no es casual. Ya comentamos el panorama con el que nos encontramos en la mayoría de zonas rurales de montaña de nuestro entorno. La Sierra de Gata, al igual que las comarcas vecinas de la Alta Extremadura, de Salamanca y de Portugal ha venido despoblándose desde hace años. Así muchos de nuestros vecinos cogieron el camino de las Américas a principios del siglo XX (de los que se fueron a Argentina podéis ver más información aquí: Una mirada mas allá del Atlantico).

Pero la emigración que más nos importa es la que comienza en los cincuenta y sesenta. Emigración provocada y fomentada por el desarrollismo franquista o tardo-franquista que primero expolió la energía para desarrollar otras regiones y después se llevó a los trabajadores para que trabajaran en esas fábricas. Otros se fueron a levantar otros países de la Europa de la postguerra y el bienestar y a alimentar algunos llamados "milagros" como el alemán.


Esta emigración tampoco cesó en el post-franquismo (la también llamada Transición) ni en nuestra tan alabada monarquía constitucional, esta especie de "democracia vigilada" (por el capital). Eso si, después de perder alrededor de un 50% de la población (casi 1 millón de habitantes según fuentes) en el pasado siglo ahora parece que prima la migración interna entre las comarcas más deprimidas y esos cinco o seis remedos de ciudad que mantenemos (sólo Badajoz puede definirse como una ciudad formal según ciertos indicadores). El caso es que en los últimos años hasta estas "capitalinas" pierden población. En lo que respecta al tiempo que llevamos navegando como autonomía el aumento de población de nuestra comunidad está en torno a los 30.000 habitantes, uno de los más bajos del país. Esto, junto con que el índice de envejecimiento es el más alto de España (y teniendo en cuenta que el de España pasa por ser de los más altos del mundo...) hace que las perspectivas no sean muy halagüeñas.

Y en cuanto a la agricultura, hemos pasado de una población activa agraria del 50% (1960) al 9-10% actual, todavía lejos del 3% que demanda la convergencia con Europa.

¿Como pensaban los distintos gobiernos y administraciones mantener la producción agrícola con un número tan reducido de agricultores? A eso lo llamaron "revolución verde"... una revolución basada en las concentraciones parcelarias, la energía, las grandes obras hidraulicas, el petróleo, los pesticidas, los herbicidas, los abonos, etc... Revolución que en algunas zonas de montaña no llegará nunca (quizá sea mejor así).

Volviendo a las políticas de emigración nadie parece haber pensado que la necesidad de conseguir mano de obra para desarrollar otras zonas del país o incluso de Europa y las fuertes inversiones en obras hidrológicas y las repoblaciones que siguieron a la despoblación eran dos patas de un mismo banco (política hidrológica-forestal se llamaba) ¿o es que nadie se acuerda de las reforestaciones de primeros de los 90 en el marco del programa comunitario de abandono de tierras agrarias? No sólo se estimulaba que la población abandonara la agricultura y la ganadería, sino que se evitaba que volvieran a sembrar o a pastar las tierras. De paso se conseguía mano de obra barata para la industria primero y posteriormente para la construcción. La energía se la habían llevado antes. Todavía se hace este expolio delante de nuestras narices o si no ¿cuanto tardarán en colocar las turbinas de la Presa de Irueña, que ha anegado el cercano y precioso Valle del Río Águeda y del Malavao en la Sierra de Gata Salmantina (El Rebollar)?

Si, la reconversión de las zonas rurales, llevada a cabo con “alevosía y nocturnidad” por las distintas Administraciones que se han ido sucediendo, ha sido mucho más implacable que la de las zonas industriales, tan cacareada en los medios.

No voy a seguir contando cosas que ya dije en su tiempo. Poco se puede hacer para recuperar población, por lo menos al nivel de los años 60, pero por lo menos intentemos no agravar la situación desanimando a los “retornados”.

Y ¿que ha hecho la Administración para solucionar los problemas de las zonas rurales? Problemas que, en gran parte ha generado la propia Administración espoleada o azuzada por los distintos gobiernos. Pues, como es un tema polémico pero muy presente, lo analizaremos aparte en otro capítulo de este “culebrón”.

2. En segundo lugar citamos el fuerte aumento de la población en verano.

Esta población se compone básicamente de emigrantes nacionales (o chichareros como se los llama por aquí) y de turistas. Los que vienen por más tiempo son los emigrantes que siempre tienen su propia vivienda o alguien que los aloje. Los turistas suelen alquilarse casas en los pueblos o van a los alojamientos rurales. Otros van y vienen en el día y sólo visitan las piscinas rurales. Esto genera mucho movimiento y mucho tráfico en unas zonas muy sensibles y más en esta época.

Y estos movimientos de población generan mucho riesgo de incendio.

Ya citamos los estudios de Rocío Blas Morato de la UEX. En ellos se demostraba que varios factores incidían de forma directa en el riesgo de que se produzca un incendio, entre ellos cabe destacar: El turismo rural, la existencia de zonas de ocio (piscinas), la existencia de vías de comunicación que atraviesan zonas sensibles. Esto último es muy importante porque frecuentemente se habla en los medios de la importancia de las comunicaciones, especialmente de las vías forestales, para tener buenos accesos para los medios de extinción. Pues NO.

No, porque en una comunidad donde habitualmente no se ponen limitaciones de ningún tipo al tránsito de vehículos y personas en las vías forestales, estás también aumentan el riesgo. Por la mismas pistas que entran los medios del INFOEX puede entrar antes el incendiario o el simple turista que se ha olvidado de que las colillas son también basura.

También es importante resaltar que los alojamientos rurales también necesitan accesos y además tienen una ocupación muy estacional (vacaciones y fines de semana) de gente normalmente urbana no familiarizada con las precauciones que hay que tener en las zonas de monte.

Por otra parte no hay que dejar de lado la fuerte concentración en las zonas de ocio por excelencia en verano: las piscinas naturales, que son, a mi juicio, los núcleos más peligrosos para el inicio de conatos. No es casual que el incendio se originara cerca de la principal vía de acceso de la piscina más visitada de toda la Sierra de Gata, la de Acebo. Quizá y habiendo hecho caso al Observatorio de Incendios de la SER de esa semana la decisión más coherente hubiera sido cerrar las piscinas esa semana pero ¿qué Alcalde se hubiera atrevido?

Y no debiéramos olvidar el origen que tuvieron estas piscinas: La mayoría eran los estanques o pesqueras destinados al funcionamiento de los molinos harineros o las almazaras.
 

Con el tirón turístico muchos muros se ampliaron, se reforzaron y se prepararon accesos e instalaciones. Algunas piscinas se construyeron desde cero, en lugares poco idóneos y donde las propias crecidas acabaron por destruirlas.


Piscina de Villa del Campo en la cola del Pantano de Borbollón. Estamos en noviembre de 2000.
El muro en diciembre del mismo año

Pero ninguna quizá como la piscina de Acebo fue objeto de tantas reformas a principios del siglo XXI. En este caso las sucesivas obras y ampliaciones realizadas por el Ayuntamiento y la CHT entre otros organismos la han llevado a figurar entre las zonas más visitadas y más congestionadas de la Sierra (y quizá de la Alta Extremadura) durante los meses de Julio y Agosto. Esta afluencia masiva y sus problemas asociados ya fueron denunciados por vecinos de Acebo en alguna ocasión (por ejemplo en Piscinas naturales de Acebo: Éxito rotundo de turismo rural en Sierra de Gata) con más bien poco éxito.


Piscina y molino de Acebo en 1997
Ya en 2004, con las obras casi recién finalizadas.
3. En tercer lugar tenemos las condiciones de topografía y climáticas.

Estos son elementos clave pero como son difíciles de controlar sólo caben las medidas de prevención y precaución de las que ya hablamos. Estos factores son muy importantes a la hora de actuación de los medios de extinción y deben tenerlos presentes en todo momento para esas labores.

Sólo hacer notar que las condiciones climáticas de nuestro veranos probablemente vayan a ser cada vez más extremas en el futuro vista la tendencia global de años con pocas lluvias, muy concentradas, alta temperatura y ausencia de los inviernos a los que estábamos acostumbrados. Esto sólo hará que, con respecto a los incendios, los problemas probablemente se acrecienten y quizá sea el cambio climático uno de los factores que esté detrás de la profusión de los grandes incendios en la última década. Cambio climático que, recordemos, tiene un gran componente humano.

4. En cuarto lugar aparece el combustible.

En las mismas jornadas de ADENEX ya citadas en anteriores capítulos el geógrafo José Antonio Mateos, natural de Cilleros y anteriormente Agente del Medio Ambiente en la comarca, dio una charla muy instructiva, acompañada de muchas imágenes aéreas, sobre la evolución del territorio y el paisaje de Sierra de Gata. Y es que a pesar de lo que oigo decir a muchos compañeros técnicos, el paisaje de la comarca no era igual hace 40 años que ahora. Y eso influye mucho.

En las primeras imágenes que existen se pueden apreciar primeramente las amplias cañadas ganaderas, limpias y en uso. Ahora muchas están o estaban cubiertas de pinares. Entonces había algunos castañares en producción, viñas donde ahora sólo hay robles, olivares perfectamente labrados y una cabaña ganadera de caprino que quizá multiplicaba por 10 la actual. También había una cultura de uso del fuego que mantenía muchas zonas desarboladas y sin apenas matorral para producir pasto. Desde luego, no había solares ni fincas abandonadas junto a los pueblos y estos eran mucho menos extensos. Esto es un mosaico. Y no es que no hubiera pinares, pero estos no tenían la extensión ni el protagonismo que llegaron a alcanzar después. Pero recalquemos, lo importante no es la abundancia o no de un tipo de especie forestal o cultivo, lo importante es su distribución y como se mantiene o explota.

Las imágenes actuales muestran una profusión de caminos, carreteras y segundas viviendas. Unos pueblos más extendidos que rodean fincas en algunos casos abandonadas. Las zonas en explotación, aunque formadas por fincas más grandes, no llegan a la superficie total de hace algunos años. Y entre ellas la superficie "natural" se ha extendido sin control. En estas zonas existen muchos antiguos caminos de herradura que, por falta de uso (no son aptos para vehículos), se han cubierto de vegetación. La vegetación en las fincas abandonadas es muy variable. Si hay agua son las zarzas las que cobran protagonismo. En los olivares es normal que aparezcan matas de roble y alcornoques y a veces antes que el matorral. Retamas y escobas campan por los castañares abandonados. En las zonas abandonadas por el caprino los suelos escasos mantienen brezales de distintas especies. En otros lugares pueden ser retomados por los robles. En los roquedos a veces encontramos encinas, de crecimiento lento pero seguro. Los pinares de pino resinero (P. pinaster) procedente o no de repoblaciones, pueden colonizar todos estos terrenos gracias a su gran producción de semillas que se dispersan con el viento.

Toda esta vegetación también forma un mosaico, pero es un mosaico que no detiene el fuego porque es prácticamente continuo. Y curiosamente es ahora que encontramos como novedad una gran cantidad de infraestructuras destinadas a controlar los incendios y que son muy marcadas en el paisaje: Son los diversos tipos de cortafuegos o áreas cortafuegos, destinados a dar un acceso seguro a los medios de extinción y que en muchas ocasiones no cumplen su función.

Y ahora hablemos de los pinares. Muchos compañeros forestales defienden los pinos como si de Santos se tratara. Otros, normalmente los ecologistas, los odian como si fueran de las SS. Yo ya he dicho que no se puede ser ni "anti-pino" ni "pro-pino". Lo que sí se puede es estar a favor o en contra de determinada política forestal y no de una especie botánica. Es cierto que sólo una pequeña parte de lo que ardió eran pinares pero estos tienen gran importancia en la dinámica del fuego y fueron determinantes para que el incendio tomara las características de un Gran Incendio Forestal.

En la zona quemada nos encontramos desde hace años masas de pinar de dos tipos:

1º Masas de pinar que ocupan terrenos abandonados y que nunca se han tratado. Son normalmente pinares jóvenes, de no más de 15 años (desde el último fuego) con densidades enormes, de más de 5.000 pies por hectárea, y alturas en torno a los 2 o 3 metros. Son la mayoría de bosquetes que ardieron en la zona de la Fatela y que no afectaron a los olivares que estaban limpios. Estos pinares ardieron muy rápido y muchos troncos no se consumieron.
 
2º Masas de pinar que ocupan terrenos públicos y privados propiamente forestales y que han sido tratadas en mayor o menor medida. Aquí existen diferencias entre los montes de particulares, en los que no se hacen tratamientos salvo alguna corta o entresaca y los públicos donde los trabajos habituales son los de desbroce, poda y clareo. En los privados lo normal es que después de aclarados con alguna corta se llenen de matorral. En los públicos, mantenidos en base a constantes inversiones (no lo olvidemos) se evita la continuidad controlando su densidad y la aparición de matorral.

Pero resultó que todos los pinares ardieron igual cuanto el fuego alcanzó las características de un GIF. Si en el primer día (o mejor, en la primera tarde) parece que tuvimos un fuego mayormente rastrero, de suelo, que avanzó rápidamente y sólo se ensañó en algunas zonas con continuidad vertical por el matorral, en el segundo día el fuego ya avanzó de copas con llamas superiores a los tres metros. Y lo hizo por el pinar. Si, los pinos de la Cuesta en Hoyos estaban aclarados y sin matorral, pero dio igual. A lo mejor tan cerca del pueblo no debiera haber ningún pinar cosa que ya se habló tras el incendio de 2003... pero ahí seguían.

Si, quizá los pinares no fue la vegetación que más ardió en el incendio, pero fue la que lo hizo con más violencia y con más peligro tanto para los vecinos como para el operativo de extinción. Hay que tener en cuenta que los pinos fueron los árboles mas altos que ardieron (salvo algún eucalipto) y no suelen estar aislados.


El Puerto de Perales en una imagen actual (izquierda) y en otra de los años 50 (derecha). Lo más notable es la vía pecuaria que todavía estaba en uso a mediados del siglo XX y que actualmente está poblada de pinos, parte de los cuales ardieron en Agosto de 2015. 
El Cruce de la Fatela. En los años 50 contaba con unos 15 habitantes permanentes, un parador, una fábrica, puesto de Correos y de la Guardia Civil y la Casa de Camineros
Entorno de la Piscina de Acebo (en el centro de las dos imágenes)
Hoyos en una imagen actual (arriba) y del vuelo americano de los 50 (abajo).La Fuente de todas estas imágenes y su montaje provienen de la infraestructura de Datos Espaciales de Extremadura (IDEEX)
5. Y en quinto lugar vamos a hablar de un tema que hasta ahora sólo hemos tratado muy por encima: El operativo contra incendios.

Retomando un hilo que dejé al principio, una cosa que sí ha cambiado desde finales de los noventa, aparte de la tendencia climática a años más cálidos y secos, son los medios, el operativo del Plan INFOEX y mucho. En mis escritos de los 1999 y 2000 siempre hacía referencia a la falta de medios en Invierno.

Actualmente se cuenta con un operativo que funciona al 100% todo el año (más o menos) con medios más numerosos y más modernos pero que, en apariencia, se queda escaso antes los grandes incendios. Eso sí, el coste se ha disparado y eso, a tenor de los resultados de la estadística, no parece que redunde en unos mejores resultados en cuanto a superficie quemada.

Dejaremos para otro capítulo el análisis de la estadística de incendios. Por ahora sólo es necesario recordar ese dato que, con algunos matices, es lo que reflejan los números año a año.


Todas las cifras están extraídas de la Estadística Nacional que a veces separa la superficie no forestal y en la mayoría de ocasiones no. La unidad utilizada es la hectárea. Por resaltar algunos momentos importantes en la organización de la extinción de incendios en Extremadura decir que en 1994 se crea la figura del coordinador de zona que, en un principio, son los propios funcionarios de los Servicios Forestales en un sistema de guardias y turnos durante la época de más peligro. En 2000 se contratan nuevos técnicos que ya trabajarán con exclusividad en el INFOEX. En 2003 se crea la Consejería de Desarrollo Rural y se amplían los contratos del personal de 6 a 9 meses. En 2004 ya pasan a estar contratados todo el año.
 Y es que a lo mejor el problema es precisamente que hay demasiado operativo. Porque parece que el aumento de los medios y la efectividad en la extinción también favorece los grandes incendios según algunos estudios. Es la llamada Paradoja del Fuego.

Resumidamente: Antes lo habitual es que el personal de incendios se contratara por seis meses, de mayo a octubre aproximadamente. En invierno el operativo quedaba reducido a los Agentes Forestales y a los bomberos de las Diputaciones (SEPEI). Eso producía que los fuegos de invierno no se atendieran adecuadamente y una buena parte de la superficie quemada fuera en entre el otoño y la primavera. Estos fuegos habitualmente no pasaban de conatos y muchos se apagaban sin intervención alguna. El aumento de los medios en invierno ha llevado a que toda esta vegetación que se eliminaba en esta época, intencionadamente o no, llegue al verano sin quemarse. En ausencia de tratamientos y año tras año, se produce tal acumulación de combustible que el año que arde lo hace con una gran violencia y se quema mucha más superficie que antes. Es decir, sustituimos muchos conatos por unos cuantos grandes incendios que queman mucha más superficie y de forma más intensa.

Realmente casi todo lo que se quemó en este incendio se ha quemado alguna vez en los últimos 20 años. Lo que pasa es que ahora lo ha hecho todo de una sola vez.

Y es que los medios son importantes, pero si no se vigila la prevención (el tratamiento adecuado del combustible) el solo aumento de los medios podría ser contraproducente. Un dato, en Extremadura las competencias de prevención y extinción se encuentran en Servicios distintos. Recuérdenlo para el siguientes capítulos.

Otro problema que se presenta en los GIF es la coordinación entre tantos medios pertenecientes a distintas administraciones. Pensemos que en el incendio de este verano participaron, aparte de los medios propios del INFOEX, Los Bomberos del SEPEI de las Diputaciones, la Cruz Roja, la Guardia Civil, Protección Civil y otros voluntarios. De otras comunidades: Servicios análogos, de Castilla-León en este caso. Servicios del Estado: Son los medios aéreos del MAGRAMA (BRIF y helicópteros, algunos con base regional, otros no) y del Ejército del Aire, la Unidad Militar de Emergencias (UME.) Y los cuerpos de seguridad en General. Y de otros estados: Bombeiros Voluntários de Portugal.

Y la coordinación con tanto cuerpo implicado no siempre funciona, es más, puede que haya habido algún error de “comunicación” con el operativo de la Comunidad vecina cuyas consecuencias no han ayudado precisamente en la extinción. Visiten el cortafuegos que separa los términos de El Payo y Acebo y a lo mejor entienden algo... o nada. Parece que la comisión de investigación tampoco ha aclarado este extremo, de vital importancia por otra parte.



Y luego está la UME. creada por el Gobierno de Zapatero, cuestionada por la oposición desde sus inicios (por ejemplo: La UME en los Seísmos de Lorca) y desde el propio Ejército (ver El Ejercito molesto por inversiones en la UME) que es un cuerpo militar, no lo olvidemos, con sus propias cadenas de mando y sometido a una disciplina marcial. Si la buscamos en Google encontraremos muchas imágenes y algún estudio más “sesudo” como este del Grupo de Estudios Estratégicos (La UME ¿una necesidad encubierta o simplemente un mal empleo de los medios?) Visitando los foros de personal militar también se ven muchas posturas, algunas encontradas.

Luego resulta que los medios de información siguen a la UME como moscas. Hagan la prueba en Google buscando imágenes de los incendios y por cada uno de los retenes “amarillos” del INFOEX aparecen dos o tres de la UME y en ocasiones los confunden. Pero es que resulta que ellos tienen su propio gabinete de prensa y sus cámaras. Pregunten por el del INFOEX...

Pero ¿es efectiva la UME teniendo en cuenta los medios de que dispone? Sin desmerecer para nada el trabajo y la dedicación de sus componentes les recuerdo lo importante que es el conocimiento del terreno. Y un cuerpo como la UME no puede tenerlo (tampoco los retenes del INFOEX de zonas distantes, aunque estos sí puede que alguna vez hayan trabajado en esta comarca). Tampoco la UME puede actuar en zonas urbanas.

Luego están los problemas de logística, que no son menores cuando se trata del ejército, las cadenas de mando no siempre tan eficaces... A lo mejor Defensa e Interior debieran replantearse si no convertir esa unidad en una de Protección civil a nivel nacional o transferírsela a las comunidades en medios y personal que buena falta hacen.


En esta imagen del incendio de Torrecilla de los Ángeles de 2002 se observan dos camiones Pegaso (los viejos "Gadafis") y un Toyota pick-up pertenecientes todos al INFOEX. Y es que no sólo la UME puede presumir de imágenes espectaculares.


Faltan algunos flecos importantes en el operativo, quizá el más importante es que los bomberos forestales no puedan atender fuego urbanos y si no que se lo digan a los vecinos de La Garganta que hace dos inviernos tuvieron que sofocar por ellos mismos un peligrosísimo incendio en el casco urbano que afectó a varias casas. Resulta que los medios más próximos eran los del SEPEI... de Plasencia, que se hicieron cargo de la situación en cuanto llegaron. Los medios de Salamanca no pudieron acudir. Antes había personal del SEPEI en Hervás, incluido un camión, que ahora languidece en alguna cochera...

Un último tema, pero no menor, es la actuación de los voluntarios. Yo he conocido grupos de voluntarios de todo tipo en incendios forestales: Algunos organizados (grupos de pronto apoyo) y otros no. A cada uno había que establecerle unas tareas apropiadas. Actualmente en la Sierra de Gata creo que desde aquellos “Bomberos Voluntarios” que se movían en un destartalado 4x4 que ahora pertenece a la Mancomunidad no ha vuelto a formarse ningún grupo específico. Y hay un papel de los voluntarios locales insustituible: El conocimiento del terreno. Pensemos que, como ya decíamos, en los grandes incendios acaba trabajando gente de muy lejos que no tiene porqué conocer la zona: Aquí es donde de inmediato hace falta un voluntario que conozca la zona. Luego están la intendencia y las labores posteriores: En un incendio forestal siempre hay trabajo para los voluntarios pero hay que organizarlo.

Por tanto, si no se trata de falta de medios y el clima, por ahora, no tenemos los medios para cambiarlo ¿Alguna solución?

Lo intentaremos en el PRÓXIMO EPISODIO. Próximamente en este Blog y en Sierra de Gata Digital.

Saludos, Salut, Saudaçoes

sábado, 7 de mayo de 2016

El Gran Incendio Parte 2 - Los Incendios Forestales, sus causas y factores que intervienen en su propagación

Bonjour, buenos días, bom dia

Vamos a dejar hoy la Sierra de Gata y en este segundo capítulo del "Gran Incendio" vamos a hablar de los incendios forestales en general. 

Empecemos con unas pocas definiciones. 

Un incendio forestal se define básicamente en oposición a lo que sería uno agrícola, urbano o industrial. En el primero arde básicamente vegetación forestal (la definición de lo forestal daría para otro artículo y no voy a entrar aquí, simplificando mucho decir que se considera terreno forestal todo lo que no es agrícola o urbano). En los otros suelen arder cultivos, árboles frutales, edificios habitables o no y otras instalaciones. Normalmente el componente vegetal de lo que arde es lo que denominamos el combustible. Un gran incendio forestal puede afectar a zonas agrícolas, urbanas, industriales y de otros tipos. Como muchas veces la frontera entre lo agrícola, especialmente cuando está abandonado o sin explotar, y lo forestal es más bien difusa, la mayoría de incendios afectan a superficie de ambos tipos siendo en ocasiones muy complicado delimitar una y otra. 

Todo incendio forestal comienza como lo que se denomina un conato. Es un incendio de pequeña superficie (menos de una hectárea) y que, en condiciones normales, es rápidamente sofocado por los medios de extinción.

Los conatos pueden tener diversos orígenes que están convenientemente tipificados y que se reflejan en la estadística oficial. Un análisis de su número y distribución es muy útil para determinar sus causas y la forma de prevenirlos. Algunos conatos derivan en incendios y en determinadas condiciones estos pueden acabar en los denominados Grandes Incendios Forestales (en adelante GIF) como fue el caso de agosto de 2015.

Y ahora vamos a tratar de las causas. 

Determinar las causas y otros aspectos de los incendios es un asunto esencial para poder prevenirlos y para ello se elabora una estadística nacional, (en ella estuve implicado de 1993 hasta 1996). Por desgracia, y por falta de medios, en aquel entonces apenas se investigaban las causas y muchos siniestros resultaban de origen desconocido. 

Un problema derivado de lo anterior es que los medios habitualmente asocian causa desconocida con intencionado. Es decir, el desconocimiento lleva a pensar en la intencionalidad y al final a una mayoría de personas les cuesta ver que los incendios puedan tener causas accidentales o naturales. Especialmente en el caso de los GIF. 

Actualmente y con más medios se llega a averiguar la causa de muchos siniestros pero no se tiene tanto éxito en determinar el causante directo en el caso de los provocados por el hombre, si lo hubiera.

Y en las causas y sus causantes es donde está la principal cuestión ya que todo GIF comienza por uno o varios conato.

Tipología de causas: El inicio del fuego.
En este cuadro resumen extraído de la Wikipedia y que se detalla en el enlace Causas de los Incendios Forestales podemos ver una distribución clásica de las mismas:


Señalemos que los porcentajes se refieren al número de siniestros. Porque un gran incendio puede originarse tanto por causas naturales como por otras. Y aunque las que mayor interés mediático generan son las causas englobadas dentro de la categoría de intencionados, en los últimos años la superficie quemada en España con causa conocida se viene repartiendo más o menos a partes iguales entre incendios intencionados y los debidos a negligencias o accidentes.
           
Si nos fijamos en el caso del incendio de Sierra de Gata y en muchos otros de gran carga mediática, desde el principio se buscó un culpable: Es el pirómano o el incendiario (que no son lo mismo), pero en muchos incendios las causas fueron naturales o accidentales. Estos últimos se pueden deber a actuaciones en principio lícitas, que pueden estar reguladas o limitadas y que por diversas causas degeneran en incendios. El incendio de Cañaveral de 2006 provocado por unos trabajos de soldadura en la Autovía de la Plata puede ser un ejemplo.

Los fuegos provocados intencionadamente únicamente para hacer daño podrían asimilarse a actos de terrorismo (la diferencia entre incendiario y pirómano se debe a que este último es considerado un enfermo mental) pero no son lo más habitual en Extremadura. En este sentido una quema de matorral destinada a producir pasto para el ganado, aunque sea ilegal, no se hace con la intención de quemar un pueblo. Para saber más pueden leer el siguiente artículo publicado en Rebelion.org Recortes en la lucha contra incendios


Resumiendo: Aunque la mayoría de los fuegos tiene su origen en el factor humano (95%) no siempre los causantes son incendiarios o pirómanos. Puede ser la gente en sus actividades habituales. Una cerilla, una colilla mal apagada, una chispa de alguna máquina, un corte de una línea eléctrica o un escape de un vehículo pueden provocar el primer fuego o “conato”.

Pregunten como estaban las poblaciones de Sierra de Gata en agosto, doblando o incluso triplicando la población. Más gente son más vehículos, más colillas, más maquinaria... en resumen: Más riesgo.


Pero como no es muy políticamente correcto echarle la culpa a los turistas es lógico que otras motivaciones cobren más interés, especialmente en los medios. Por otra parte la opción del incendiario es muy cómoda ¿Porqué? Porque permite eludir responsabilidades, especialmente las políticas y las de la Administración. Es más fácil echar la culpa a un posible “maleante” que buscar la causa en años de abandono rural y en la falta de políticas forestales entre otras.

En este aspecto todo esto me recuerda mucho a siniestros como el del tren ALVIA de Santiago de Compostela o al del Metro de Valencia. Allí no se miró más allá del responsable directo y los responsables indirectos quedaron, de momento, impunes.

Después de esta introducción a las causas y antes de situarnos en los sucesos de este verano vamos a hablar de los principales factores que, una vez originada la chispa inicial, intervienen en la propagación del mismo, haciendo en que se quede en conato o degenere en un GIF.


Factores intervinientes en el comportamiento del fuego: De conato a gran incendio.


Aquí hay que ponerse un poco “técnico” pero no mucho, no se asuste nadie. Y es que aunque todo incendio, grande o pequeño, comienza por un conato, son varios los factores que llevan a generar un gran incendio. Los que más influyen en el comportamiento del fuego son tres: 


Los dos primeros factores, clima y topografía, son difíciles o imposibles de modificar y ya hemos hablado de ellos al tratar de las características de Sierra de Gata. 

Con ellos sólo cabe aplicar el “Principio de Precaución”, es decir, hay que estudiar muy bien el territorio, determinar las zonas que por estas características están más expuestas a sufrir incendios graves y actuar en consecuencia. Un ejemplo: En estas zonas no debiera estar permitido el asentamiento permanente de población (segundas viviendas) ni ciertas actividades de ocio o turismo, bien en todo el año o en ciertos periodos (peligro alto de incendio).

Si, a lo mejor habría que cerrar alguna piscina en agosto... Porque, si resulta que no se permite acampar en las zonas inundables de los ríos, entonces ¿si se van a permitir esas aglomeraciones de bañistas en mitad de un polvorín?

Pero hay otras opciones. Si no hay más remedio hay que proteger convenientemente las instalaciones o los bienes que se vayan a instalar en esas zonas de alto riesgo. Se puede aprovechar la topografía para instalar cortafuegos (zonas sin vegetación) áreas cortafuegos (zonas aclaradas) o vías de escape, pero ante los GIF los cortafuegos pueden ser insuficientes y las pistas convertirse en ratoneras.

Pasemos al tercer factor el combustible. 

En los fuegos urbanos los bomberos primero ponen a salvo a la población y después esperan a que se queme el combustible, normalmente concentrado en el espacio (en poblaciones, en polígonos industriales, etc...) En los fuegos forestales o rurales se actúa de igual forma pero en este caso el combustible es muy especial, muy variado y muy disperso y es aquí donde vamos a profundizar un poco más.


En el ámbito forestal y por extensión el rural, el combustible se refiere a la vegetación. Y la vegetación se nos presenta de muchas formas. Existen especies muy propensas a arder como es el pino y otras no tan propensas pero con enorme poder calorífico como encinas y olivos (son muy complicadas de apagar) pero más importante que las especies en sí es su disposición, lo que llamamos continuidad. Por ejemplo un olivar bien cuidado no posee apenas continuidad: Ni vertical por la ausencia de matorral o pasto, ni horizontal porque las copas de los olivos no suelen rozar unas con otras. 

En las zonas forestales bien tratadas se intenta evitar la continuidad vertical con desbroces y podas, eliminando el sotobosque (matorral) y la parte baja de las copas. La continuidad horizontal se evita mediante claras que eliminan parte de los pies para reducir su densidad. Pero hay que tener cuidado porque clarear mucho lleva a que el matorral invada el bosque y esto puede ser contraproducente.

Imagen tomada de la página FUEGOLAB http://fuegolab.blogspot.com.es/ .Arriba a la derecha un ejemplo de continuidad horizontal antes y después de una clara y desbroce. Debajo otro de continuidad vertical
Lo que se intenta en todos los casos es que el fuego, que normalmente parte del suelo, suba a las copas y luego pase de una a otra produciendo el denominado “fuego de copas” uno de los más peligrosos, similar en algunos aspectos a un fuego industrial, y que en determinadas condiciones (longitud de llama superior a los tres metros) es casi imposible de atajar, ni por medios aéreos ni por los terrestres. Es aquí cuando sólo se puede esperar a que arda la vegetación o recurrir a los denominados “contrafuegos” que son fuegos provocados por los propios bomberos o retenes y que también pueden ser muy peligrosos si no se planifican bien y si se hacen sin las medidas de precaución adecuadas.


En el próximo capítulo nos situaremos en Acebo, en la tarde del día 6 de agosto de 2015. 

Para terminar este capítulo unas imágenes

Fuego en Piornal en 1995. Probablemente intencionado.
Fuego en Tornavacas en 1995. No recuerdo cual fue su causa, pero es un ejemplo de como la topografía y la climatología determinan la forma de avance del fuego que empezó en el valle y se atajó en la divisoria dejando esa forma de embudo tan característica.
Otro incendio en Piornal, probablemente provocado por ganaderos para conseguir pasto. Aunque su proximidad a la carretera de Garganta la Olla podría indicar otras causas.
Incendio en Agosto de 1995 en Hervás, sobre la pista Heidi. Tuvo su origen en una tormanta seca (con gran aparato eléctrico pero sin lluvia). En menos de una semana esas tormentas provocaron más de 40 incendios en todo el cuadrante NE de la provincia de Cáceres.
Un incendio provocado por el ferrocaril en 1995, en Garrovillas. No por la locomotora que se ve en primer término pero si por otra de sus compañeras. En esta zona próxima al Embalse de Alcántara los trenes tienen que frenar y las chispas con el pasto hacen el resto.
Traviesas de madera ardiendo. Son muy difíciles de apagar.

Las líneas eléctricas de baja tensión y mal mantenidas también están en el origen de muchos incendios. A veces por el choque de aves. En este caso el aislante de vidrio se fundió casi encima de nosotros que estábamos inspeccionando el terreno en busca de indicios para determinar la causa del incendio.

Incendio del Casar de Cáceres de 1996. Quemó 3.000 has en una tarde (desde La Perala hasta la carretera de Arroyo a Alcántara). Que yo sepa fue el primero que se midió con helicóptero y GPS. Parece que tuvo su origen en la vía del ferrocarril.
Incendio de Descargamaría de 1998. Tuvo su origen en un campamento juvenil, en los alrededores del río Arrago. Una reproducción posterior provocó un segundo incendio que quemó mas superficie que el primero.
En el mismo incendio se produjeron focos secundarios con este aspecto. Estos fuegos "naturales" son perfectamente explicables por la propia dinámica del incendio.

1998. Incendio en Torre de Don Miguel provocado por una quema de restos agrícolas en una finca vecina.

Incendio en Navasfrías. Estamos en 1999, en ¡Enero! (se aprecia la nieve). Fue provocado por la actividad de unos obreros forestales. Es esta una causa (los propios trabajos forestales) más habitual de lo que debiera. El brezo estaba helado pero ¡menudas llamas!









Incendios nocturnos en Hoyos en febrero de 1999. Fueron todos intencionados.


Incendio en Torrecilla de los Angeles en 2002. Este fue el supuesto punto de inicio. La causa más probable fue la de intencionado pero no se cogió al culpable.



Saludos, salut, saudaçoes
Textos by Chicharero, imágenes de Paco Santos
 
EN EL PROXIMO EPISODIO: CRÓNICA DEL GRAN INCENDIO DE AGOSTO DE 2015